Master Captor: Asesino de Pokémon a Sueldo.
Veamos que me dijo Cygnus sobre el fic 
Gracias, Cygnus
Pensé que no te iba a gustar xD
Bueno, ligeramente les voy a explicar de qué se trata. Este es un fic de acción/romance/comedia. Es un poquito fuerte, pero no tanto, nada de tripas volando por el aire y esas cosas. Sólo un poco de golpes y muertes, nada raro. Y, luego de bastantes capítulos, un poco de escenas algo sugerentes, pero nada que vaya contra las reglas xD
El fic ya lo publiqué en otro lugar, pero lo dejé a medias, así que quizá puedan verlo un poco más avanzado. Aquí lo terminaré como ya llevo terminados dos fics
A ver que les parece la Intro:
Introducción:
¿Los dejé en suspenso? Espero que les guste el capi y que lean el fic, realmente tiene muchos pensamientos algo adolescentes, podrían sentirse identificados.

Spoiler
Título: Captor Master: Asesino de Pokémon a sueldo.
Autor: Demian
1. El tema del fic y su trama: 14/15
Parece bastante interesante y singular. No había oído narrar la historia de pokémon desde el punto de vista de los malos. Espero que sepas explotar esta originalidad.
2. La ortografía, gramática y estructura de la escritura: 24/25
Prácticamente no hay errores de ortografía. Sin embargo, detecté algunos problemas con ciertas palabritas que les falta los acentos. Asimismo, te sugiero que investigues cómo es el uso correcto de los guiones de diálogo.
3. La madurez del fic: 5/10
4. El desarrollo, es decir, la forma de expresar del autor: 18/20
Tu forma de narrar siempre es exquisita, llena de detalles y con unos diálogos pausados y sin prisa. No olvides los detalles, aun los que parezcan poco importantes.
5. Apoyo visual (si lo tiene, es decir, opcional): 0/5
Puntuación total: 61/70 (siendo 40 el mínimo).
Conclusión: Solicitud de publicación aprobada.
--Evaluado por Cygnus--
Autor: Demian
1. El tema del fic y su trama: 14/15
Parece bastante interesante y singular. No había oído narrar la historia de pokémon desde el punto de vista de los malos. Espero que sepas explotar esta originalidad.
2. La ortografía, gramática y estructura de la escritura: 24/25
Prácticamente no hay errores de ortografía. Sin embargo, detecté algunos problemas con ciertas palabritas que les falta los acentos. Asimismo, te sugiero que investigues cómo es el uso correcto de los guiones de diálogo.
3. La madurez del fic: 5/10
4. El desarrollo, es decir, la forma de expresar del autor: 18/20
Tu forma de narrar siempre es exquisita, llena de detalles y con unos diálogos pausados y sin prisa. No olvides los detalles, aun los que parezcan poco importantes.
5. Apoyo visual (si lo tiene, es decir, opcional): 0/5
Puntuación total: 61/70 (siendo 40 el mínimo).
Conclusión: Solicitud de publicación aprobada.
--Evaluado por Cygnus--
Gracias, Cygnus
Pensé que no te iba a gustar xDBueno, ligeramente les voy a explicar de qué se trata. Este es un fic de acción/romance/comedia. Es un poquito fuerte, pero no tanto, nada de tripas volando por el aire y esas cosas. Sólo un poco de golpes y muertes, nada raro. Y, luego de bastantes capítulos, un poco de escenas algo sugerentes, pero nada que vaya contra las reglas xD
El fic ya lo publiqué en otro lugar, pero lo dejé a medias, así que quizá puedan verlo un poco más avanzado. Aquí lo terminaré como ya llevo terminados dos fics

A ver que les parece la Intro:
Introducción:
Spoiler
Siempre nos cuentan las mismas historias. Las historias de entrenadores legendarios que viajan por el mundo atrapando todo tipo de pokémon y luchan contra el mal sin tener que rendirle cuentas a nadie más. Yo inicié mi viaje pokémon con la esperanza de que en el futuro esas historias hablaran de mí.
En un principio pensé que podría llegar a lograrlo. Estuve muchos años viajando, atrapando una gran cantidad de fuertes y extraños pokémon. Participé de muchas ligas, en las cuales demostré ser muy hábil en el manejo de estrategias de batalla.
Resumiendo, podría haber logrado ser tranquilamente un entrenador legendario, pero pasó algo que no estaba en mis planes… Mis padres dejaron de subsidiar mi viaje. Ya no tenía dinero, ellos estaban empobrecidos y no podían seguir manteniendo la cantidad que yo gastaba en comida y viajes por el mundo. Mi aventura terminó en ese instante dejándome a mí pensando en lo que tenía que hacer. ¿Volver a casa? Imposible, yo era libre viajando por el mundo, si no podía seguir capturando pokémon o participando en eventos de liga podía sobrevivir, pero encerrado en mi casa ayudando a mis padres y trabajando en alguna tiendita de venta de artículos de viaje para afortunados que pudieran recorrer el mundo eso sí que no podía soportarlo.
Pero… ¿que podía hacer, solo, sin dinero, en un mundo donde los únicos trabajos que hay tienen que ver con pokémon? Sin duda no tenía muchas opciones. No podía ser enfermero ni policía, las enfermeras Joy y oficiales Jenny se quedan con todo el trabajo. No me gusta trabajar en un PokéMart, sin duda es un lugar aburrido y viviría hirviendo de celos por esos entrenadores que fueran a comprar sus objetos de viajes. Para profesor de colegio pokémon tampoco andaba bien, no tengo ningún tipo de estudio para eso. Como investigador pokémon no podía trabajar porque no soy bueno más que para batallar… ¿Entonces qué me quedaba?
Había una salida. Una salida que hasta ese momento no me había venido a la mente. Oí hace mucho tiempo que perteneciendo al Team Rocket se ganaba bastante dinero, y la mayoría andaba viajando de un lado a otro del mundo atrapando pokémon. Lo que no me caía bien era tener que trabajar para un jefe, y más aun para el jefe del Team Rocket, al que todos tildan de maligno y explotador.
En ese momento llegué a darme cuenta que trabajar cometiendo delitos era lo más rentable para mí. Siempre cabía la posibilidad de que me atraparan, pero había escuchado que la pena sobre robos o secuestros extorsivos de pokémon no ascendía a más de seis meses en una prisión de baja seguridad.
Llegué hasta un barcito de ciudad Pradera que era bien conocido por ser un lugar donde se concentraba gran cantidad de criminales y delincuentes. Tenía la idea de robar y vivir esa vida fácil, pero no quería tener jefe, yo quería ser mi propio jefe. Por lo tanto lo que debía hacer en esos momentos era buscar algunos clientes… personas que necesitaran conseguir un pokémon valioso y yo lo robaría para ellos. Me senté en un taburete y le pedí al cantinero el trago más fuerte que tuviera.
El lugar donde me encontraba estaba muy oscuro y húmedo. Lleno de personas mucho mayores a mi edad, yo andaba en ese tiempo con 17 años, y allí había gente de 25 para arriba. Pero no me intimidaban, yo era fuerte, fornido, y mis pokémon estaban muy bien entrenados.
Le pagué al cantinero con unas monedas que tenía en el bolsillo y un señor muy mayor se sentó en el taburete de al lado. Estuvo un rato mirándome de soslayo y yo comenzaba a impacientarme… De pronto se giró y me habló con una voz muy ronca.
- Oye, muchacho…
- No tengo dinero para borrachos- lo corté en seco-. Con suerte puedo pagarme esta leche con chocolate.
- ¿Leche con chocolate?- exclamó sorprendido el tipo- ¿Qué hace un delincuente como tú tomando leche chocolatada en un bar como éste?
En ese momento lo miré con furia por su intromisión, pero no dejaba de preguntarme una y otra vez cómo sabía que yo era un delincuente… ¿Será porque todos allí lo son? El intelecto de ese tipo me abrumaba.
- Yo tomo lo que quiero, viejo, desaparece de mi vista.
- ¿Y por qué quieres echarme? Yo puedo serte de utilidad.
- ¿De que me podrías servir tú?- le pregunté con descaro.
El tipo acarició su larga barba plateada y me miró con sus opacos ojos azules.
- Quizá para ti no sea más que un viejo roñoso, feo y con mucho olor rancio pero…
- Ya… ¿Eres psíquico?
- Déjame terminar. Yo tengo un don. El don de reconocer a alguien que de verdad sabe hacer su trabajo.
En ese momento comencé a mirarlo con el rostro algo extrañado. No entendía a qué quería llegar ese viejo.
- Sé que tú eres uno de los mejores criminales que existen- escupió el viejo sin anestesia.
Yo lo seguí mirando sin entender. ¿De qué estaba hablando si yo aun no había hecho nada?
- Escúcheme, señor, yo no soy ningún criminal- me defendí un poco contrariado.
- Ahhh, eso lo sé. No lo eres, pero lo serás. Puedo verlo en tu rostro. Tienes cara de buen maleante.
- Yo no sé usted por quien me toma pero yo…
- ¿Por qué no eres sincero contigo mismo? ¿Por qué te mientes diciendo que no eres un delincuente? A éste bar no entran niñas exploradoras. Sólo villanos de los peores andan por aquí. Y tú eres uno de ellos. A menos que seas un policía… los policías no son bienvenidos aquí.
- Yo no soy ningún policía, viejo- le indiqué tomándome la leche de un trago.
- Entonces demuéstralo. Necesito que hagas algo por mí.
- ¿Por ti? No haré nada por un viejo decrépito.
El tipo me puso una pesada bolsa con monedas en la mano y yo abrí los ojos con sorpresa al sentir su peso. Debía haber al menos cincuenta pepitas allí… El valor de cada Pepita era de cinco mil así que saqué una rápida cuenta y de mi mentón comenzó a caer un pequeño hilillo de baba.
- ¿Qué tengo que hacer?- cambié rápidamente de opinión.
El viejo sonrió y me observó con superioridad ahora que había tomado las riendas del asunto.
- Hay una base Militar cerca de aquí. Allí descansa un Pidgeot que el gobierno le encomendó la misión de seguir de cerca de un grupo traficante de anabólicos para pokémon. El pájaro se está convirtiendo en una molestia y quiero que lo elimines. ¿Podrás con el trabajo?
En ese momento sentí que me golpeaba a la cara la dura realidad… Me estaba pidiendo que matara. Que acabara con la vida de un pokémon… eso no era algo que cayera muy bien a mi pobre estomago, y menos después de tomar toda esa cantidad de chocolate. Pero esa bolsa con pepitas se veía profundamente apetitosa. ¿Era ese el trabajo que debía hacer para comenzar mi carrera criminal? Si lo tomaba, sabía que nunca más volvería a ser el mismo. Sabía que ese sería mi estilo de vida de ahí en más y nunca podría volver atrás. La siguiente palabra que fuera a decir marcaría mi destino y mi camino de ahí en más. ¿Elegiría respetar las normas y las buenas costumbres? ¿O elegiría matar sin piedad a cambio de unas monedas?
- Claro que podré- le sonreí al viejo guardando la bolsa de pepitas en mi bolso de viaje-. Sólo dígame donde puedo encontrar a esa ave y lo haré.
El viejo sonrió y me palmeó la espalda. Había tomado una decisión y no había vuelta atrás. Desde ese momento me convertí en un cazador, en un depredador, en un asesino de pokémon a sueldo. Mi supervivencia valía mucho más que la vida de cualquier pokémon que se cruzara en mi camino. Ahora sólo faltaba llevar a cabo la parte más difícil: encontrar y matar a ese Pidgeot.
En un principio pensé que podría llegar a lograrlo. Estuve muchos años viajando, atrapando una gran cantidad de fuertes y extraños pokémon. Participé de muchas ligas, en las cuales demostré ser muy hábil en el manejo de estrategias de batalla.
Resumiendo, podría haber logrado ser tranquilamente un entrenador legendario, pero pasó algo que no estaba en mis planes… Mis padres dejaron de subsidiar mi viaje. Ya no tenía dinero, ellos estaban empobrecidos y no podían seguir manteniendo la cantidad que yo gastaba en comida y viajes por el mundo. Mi aventura terminó en ese instante dejándome a mí pensando en lo que tenía que hacer. ¿Volver a casa? Imposible, yo era libre viajando por el mundo, si no podía seguir capturando pokémon o participando en eventos de liga podía sobrevivir, pero encerrado en mi casa ayudando a mis padres y trabajando en alguna tiendita de venta de artículos de viaje para afortunados que pudieran recorrer el mundo eso sí que no podía soportarlo.
Pero… ¿que podía hacer, solo, sin dinero, en un mundo donde los únicos trabajos que hay tienen que ver con pokémon? Sin duda no tenía muchas opciones. No podía ser enfermero ni policía, las enfermeras Joy y oficiales Jenny se quedan con todo el trabajo. No me gusta trabajar en un PokéMart, sin duda es un lugar aburrido y viviría hirviendo de celos por esos entrenadores que fueran a comprar sus objetos de viajes. Para profesor de colegio pokémon tampoco andaba bien, no tengo ningún tipo de estudio para eso. Como investigador pokémon no podía trabajar porque no soy bueno más que para batallar… ¿Entonces qué me quedaba?
Había una salida. Una salida que hasta ese momento no me había venido a la mente. Oí hace mucho tiempo que perteneciendo al Team Rocket se ganaba bastante dinero, y la mayoría andaba viajando de un lado a otro del mundo atrapando pokémon. Lo que no me caía bien era tener que trabajar para un jefe, y más aun para el jefe del Team Rocket, al que todos tildan de maligno y explotador.
En ese momento llegué a darme cuenta que trabajar cometiendo delitos era lo más rentable para mí. Siempre cabía la posibilidad de que me atraparan, pero había escuchado que la pena sobre robos o secuestros extorsivos de pokémon no ascendía a más de seis meses en una prisión de baja seguridad.
Llegué hasta un barcito de ciudad Pradera que era bien conocido por ser un lugar donde se concentraba gran cantidad de criminales y delincuentes. Tenía la idea de robar y vivir esa vida fácil, pero no quería tener jefe, yo quería ser mi propio jefe. Por lo tanto lo que debía hacer en esos momentos era buscar algunos clientes… personas que necesitaran conseguir un pokémon valioso y yo lo robaría para ellos. Me senté en un taburete y le pedí al cantinero el trago más fuerte que tuviera.
El lugar donde me encontraba estaba muy oscuro y húmedo. Lleno de personas mucho mayores a mi edad, yo andaba en ese tiempo con 17 años, y allí había gente de 25 para arriba. Pero no me intimidaban, yo era fuerte, fornido, y mis pokémon estaban muy bien entrenados.
Le pagué al cantinero con unas monedas que tenía en el bolsillo y un señor muy mayor se sentó en el taburete de al lado. Estuvo un rato mirándome de soslayo y yo comenzaba a impacientarme… De pronto se giró y me habló con una voz muy ronca.
- Oye, muchacho…
- No tengo dinero para borrachos- lo corté en seco-. Con suerte puedo pagarme esta leche con chocolate.
- ¿Leche con chocolate?- exclamó sorprendido el tipo- ¿Qué hace un delincuente como tú tomando leche chocolatada en un bar como éste?
En ese momento lo miré con furia por su intromisión, pero no dejaba de preguntarme una y otra vez cómo sabía que yo era un delincuente… ¿Será porque todos allí lo son? El intelecto de ese tipo me abrumaba.
- Yo tomo lo que quiero, viejo, desaparece de mi vista.
- ¿Y por qué quieres echarme? Yo puedo serte de utilidad.
- ¿De que me podrías servir tú?- le pregunté con descaro.
El tipo acarició su larga barba plateada y me miró con sus opacos ojos azules.
- Quizá para ti no sea más que un viejo roñoso, feo y con mucho olor rancio pero…
- Ya… ¿Eres psíquico?
- Déjame terminar. Yo tengo un don. El don de reconocer a alguien que de verdad sabe hacer su trabajo.
En ese momento comencé a mirarlo con el rostro algo extrañado. No entendía a qué quería llegar ese viejo.
- Sé que tú eres uno de los mejores criminales que existen- escupió el viejo sin anestesia.
Yo lo seguí mirando sin entender. ¿De qué estaba hablando si yo aun no había hecho nada?
- Escúcheme, señor, yo no soy ningún criminal- me defendí un poco contrariado.
- Ahhh, eso lo sé. No lo eres, pero lo serás. Puedo verlo en tu rostro. Tienes cara de buen maleante.
- Yo no sé usted por quien me toma pero yo…
- ¿Por qué no eres sincero contigo mismo? ¿Por qué te mientes diciendo que no eres un delincuente? A éste bar no entran niñas exploradoras. Sólo villanos de los peores andan por aquí. Y tú eres uno de ellos. A menos que seas un policía… los policías no son bienvenidos aquí.
- Yo no soy ningún policía, viejo- le indiqué tomándome la leche de un trago.
- Entonces demuéstralo. Necesito que hagas algo por mí.
- ¿Por ti? No haré nada por un viejo decrépito.
El tipo me puso una pesada bolsa con monedas en la mano y yo abrí los ojos con sorpresa al sentir su peso. Debía haber al menos cincuenta pepitas allí… El valor de cada Pepita era de cinco mil así que saqué una rápida cuenta y de mi mentón comenzó a caer un pequeño hilillo de baba.
- ¿Qué tengo que hacer?- cambié rápidamente de opinión.
El viejo sonrió y me observó con superioridad ahora que había tomado las riendas del asunto.
- Hay una base Militar cerca de aquí. Allí descansa un Pidgeot que el gobierno le encomendó la misión de seguir de cerca de un grupo traficante de anabólicos para pokémon. El pájaro se está convirtiendo en una molestia y quiero que lo elimines. ¿Podrás con el trabajo?
En ese momento sentí que me golpeaba a la cara la dura realidad… Me estaba pidiendo que matara. Que acabara con la vida de un pokémon… eso no era algo que cayera muy bien a mi pobre estomago, y menos después de tomar toda esa cantidad de chocolate. Pero esa bolsa con pepitas se veía profundamente apetitosa. ¿Era ese el trabajo que debía hacer para comenzar mi carrera criminal? Si lo tomaba, sabía que nunca más volvería a ser el mismo. Sabía que ese sería mi estilo de vida de ahí en más y nunca podría volver atrás. La siguiente palabra que fuera a decir marcaría mi destino y mi camino de ahí en más. ¿Elegiría respetar las normas y las buenas costumbres? ¿O elegiría matar sin piedad a cambio de unas monedas?
- Claro que podré- le sonreí al viejo guardando la bolsa de pepitas en mi bolso de viaje-. Sólo dígame donde puedo encontrar a esa ave y lo haré.
El viejo sonrió y me palmeó la espalda. Había tomado una decisión y no había vuelta atrás. Desde ese momento me convertí en un cazador, en un depredador, en un asesino de pokémon a sueldo. Mi supervivencia valía mucho más que la vida de cualquier pokémon que se cruzara en mi camino. Ahora sólo faltaba llevar a cabo la parte más difícil: encontrar y matar a ese Pidgeot.
¿Los dejé en suspenso? Espero que les guste el capi y que lean el fic, realmente tiene muchos pensamientos algo adolescentes, podrían sentirse identificados.

Gracias a todos por recordarme
Sólo tengo buenos recuerdos de ustedes y de este agradable lugar también.





















jeje genial el cap... u.u lo atraparon tan rapido??? bueno aun asi me ke de asi de
jeje weno ke tengas exito en tu fic
