¡Buenas gente! Acá les traigo les capítulo 3. Jejeje, espero les guste más que el anterior.
David: Jajaja sabes especular muy bien xD. Pues sí irán a España, pero será en el próximo capítulo no en este. Gracias por comentar ^^
Eagle: Gracias por leer ^^, me alegro que te guste xD. Ya comentaré tu fic xD.
Fabri: Jajaja gran sorpresa te llevaste eh? xD. Sep lo modifique un poquito nada más. En este capítulo si expresan más como se sienten, o al menos eso intenté(?) xD.
Alu: Me sorprendió tenerte acá ^^. Me habías dicho que no lo ibas a leer por el nombre de la protagonista, pero se ve que sus poderes te atrajeron(?) xDD.
Sergio: Jejej, siempre hay algo que falta, prometo mejorar en eso^^, gracias por el comment n__n
Davu: Hijito n__n, que bueno tenerte por acá ^^. Si, en el capitulo 1 pasan un poco rápido las cosas es que no sabía explicarme, pero ahora creo haberlo mejorado xD. Gracias por comentar n___n
Demian amor^^: En realidad nunca leíste el cap 1 porque no te lo había mostrado xD. El 2 te lo envié antes de publicarlo, igual tanto en el cap 1 y como 2 modifiqué varias cositas pero bueno son para mejorar supongo xDDD.
Gracias por el comment ^^.
Jejeje, los dejo con el capitulo 3 ^^.
Spoiler
La psíquica Mikami Capítulo 3: ¿Quién es el asesino?
Max nos felicitó por nuestra nueva labor a partir del día de hoy. ¿Asistentes de fiscal? La verdad que esas palabras suenan un poco grandes, me lo repito y mi mente parece no registrarlo todavía.
Ahora ya no estoy sola en todo esto, sino que cuento con mi hermana y lo que es más sorpresivo aún es con mi madre.
En mi interior sentía mucha emoción mezclada por todas las circunstancias que habían ocurrido hasta el momento.
Sinceramente no salían palabras de mi boca, mejor dicho no querían salir de ella… Atenas me observó algo preocupada y me preguntó:
-¿Te sientes bien?-
-Sí, es sólo que no puedo reaccionar ante la situación-
-Estas como yo… no me lo esperaba ¿tu sí?
-Claro que no-
Un poco de diálogo me distrajo, aunque no fuera mucho tiempo, a veces a uno no le hace mal despejar su mente y más cuando suceden sucesos como estos. Seguíamos caminando Max y Taylor se habían adelantado bastante mientras Atenas y yo quedamos más atrás.
En medio del silencio miré a mí alrededor, me rodeaba el campus de la universidad, sin darme cuenta comprendí que sería la última vez que la vería, eso me puso triste y varias lágrimas cayeron de mis ojos. Rápidamente decidí secármelas para que nadie me viera… a lo lejos Taylor gritó:
-¡Chicas apúrense!-
Esas palabras me dieron la pauta de lo alejadas que nos encontrábamos, por eso aceleré un poco el paso y llegué lo antes posible a la escena del crimen.
En el estanque del predio yacía el cuerpo de la profesora de nombre Julianne. Al verlo mi primera reacción fue voltear la mirada. Max quien estaba a mi izquierda me dijo:
-Ver por primera vez a una persona asesinada no es agradable, pero debes ser fuerte-
¿Fuerte? ¿Qué significa eso?- me preguntaba a mi misma- ser asistente de fiscal es peor de lo que imaginaba. Ahora entiendo lo que padece Atenas al ver sus premoniciones, no quiero esto –negaba para mis adentros- mi único deseo era escaparme de allí y olvidar que alguna vez viví algo como aquello.
Taylor por su parte, conversaba con un hombre quien parecía tener un vínculo con la víctima, al verme se acercó y dijo:
-Mikami, él es Thomas ex novio de la profesora, Thomas ella es Mikami una de mis nuevas asistentes-
-Un gusto- dije estrechándole mi mano.
-El placer es mío-
-Los dejos solos para que hablen- comentó Taylor yéndose junto a Max.
-¿Usted era pareja de Julianne?-
-Sí, íbamos a casarnos pronto-
-¿Sabe a cerca de algún sospechoso?-
-No por el momento… por cierto ¿a qué te dedicas?-
-Soy estudiante de medicina-
-Y… ¿cómo llegaste al puesto de asistente de fiscal?-
-Larga historia que ahora no merece importancia. En fin ¿Cuándo fue la última vez que la vio?
-Hace 2 días exactamente-
-¿Cuándo se enteró que murió?-
-Hoy en la mañana y todavía no ha habido noticias al respecto-
-Ya pronto encontraremos al asesino-
-Esperemos-
Dejé a Thomas y me fui a buscar Taylor para saber más sobre el caso. No parecía el asesino, se notaba en sus intenciones y en cada una de las respuestas, ¿quién podría serlo? Una vez más miré nuevamente el cuerpo de Julianne, en el centro de su pecho tenía clavado un cuchillo, no se veían marcas ni tampoco cicatrices. Fue una puñalada directa- pensé- ¿por qué alguien querría matarla?, me agaché para visualizar mejor y ver si encontraba alguna huella digital en el arma o algo que llamara la atención.
-¿Buscas pruebas?- me preguntó Taylor quién apareció misteriosamente detrás de mí.
-Sí, ¿ya han sacado las huellas del cuchillo?-
-No todavía… se lo clavaron de una forma tal que no es nada fácil quitarlo de ahí-
-¿Y cómo harán?-
-Primero llevarán el cuerpo a la morgue… luego le realizarán la autopsia y verificarán las huellas que están en el cuchillo-
-Y… ¿cuánto debemos esperar?-
-Lo más próximo es 48hs, así que lo mejor será que vuelvan con Alice a su casa y cuando tengamos novedades les informaremos inmediatamente-
-Muy bien Taylor-
-Ve a buscar a tu hermana y madre y regresen a su hogar-
Me despedí de mi jefe, ahora debía encontrar a mi madre y hermana ¿dónde se habrán metido?-pensé- por mis alrededores no había nadie, solo unos policías, Max y Taylor, decidí inspeccionar más a fondo por lo tanto me metí dentro del edificio principal ya que la entrada la tenía frente al estanque.
Entré y no había nadie, todo estaba desierto en ese enorme pasillo… seguí caminando tenía la esperanza de cruzármelas en el camino. ¡Rayos!-me dije a mi misma- el lugar es muy grande para buscar sola a 2 personas. Luego de caminar un largo rato sin resultado alguno, me detuve y me dispuse a pensar alguna idea que me sirviera de ayuda. ¡Eso es!-me volví a decir- como aquí dentro no hay gente, puedo gritar y esto hará eco, alguien me escuchará.
-¡Mamá, Antenas!- grité.
Nadie respondió… nuevamente alcé la voz un poco más fuerte.
-¡Mamá, Atenas!-
-¿Mikami?- dijo una voz desde un rincón-
-¡Sí soy yo! ¿Dónde estás?-
-Búscanos en la oficina del rector-
Rápidamente sin perder un segundo, me dirigí hacia la oficina del rector… crucé varios pasillos, puertas salas, ¿en qué parte estaba su oficina? De tanto en tanto levantaba la vista para ver carteles que me guiaran… seguí caminando derecho por uno de los pasillos principales, a lo lejos leí un cartel en la puerta: “Despacho del Rector”
Nada podía detenerme, ya estaba tan cerca…
¿A dónde crees que vas jovencita?-gritó un hombre canoso.
-Al baño- mentí.
-Tienes que ir por el otro pasillo- contestó enfadado.
Para no levantar sospechas, cambié de rumbo ¿quién será este señor? Julianne fue asesinada por lo tanto la universidad permanecía cerrada, nadie tenía acceso a ello ni siquiera los propios alumnos…
Me detuve y volteé para atrás fijándome que lo había perdido de vista. Otra vez retomé mi camino, algo apurada, quería llegar lo antes posible a la puerta de la rectoría. Caminé sin descanso y cada vez más y más rápido. Cuando creí haber llegado, alguien salió, por unos instantes temblé de miedo…
-Eres tu Mikami- dijo Atenas.
-Sí, me asustaste-
-Te dije que estaría aquí-
-¿Y mamá?-
-La última vez que la vi, hablaba con Thomas-
-Tenemos que volver a casa-
-¿No hay novedades?-
-Lo más próximo son 48hs-
-Entiendo-
-Oye Mikami… ¿por qué temblabas?-
-Un señor apareció y me preguntó a donde iba-
-¿A ti también? Te informo que ese hombre antipático es nuestro rector-
-¿Bromeas? No puede ser cierto-
-Sí lo es, será mejor que nos vayamos-
-¿Has visto algo nuevo Atenas?-
-No por ahora-
-Ok, salgamos de aquí y regresemos-
Juntas comenzamos a caminar, rumbo hacia nuestro hogar. Por los pasillos de la universidad todo estaba muy tranquilo, pero yo no. El rector, me dejó muy incómoda ni siquiera tenía motivo alguno…
Salimos del edificio y Max nos miró de manera extraña y preguntó:
-¿Qué hacían allí dentro?-
-Buscaba a ella y a mi madre- le contesté.
-Será mejor que tengan cuidado la próxima vez, no vaya a ser que las acusen- explicó.
Se retiró al pronunciar sus últimas palabras y nosotras también.
Estando en la calle Atenas y yo, estuvimos en silencio por un tiempo largo, ambas no queríamos hablar o eso parecía…
Por mi parte, pensaba y pensaba, no pregunten en qué… desde lo más profundo de mi corazón, un sentimiento de inseguridad me invadía, ¿de dónde provenía? ¿Por qué?
Sin poder respondérmelo, seguí caminando y sin darme cuenta, me encontraba dentro de mi propia casa y en el cuarto específicamente.
Ya era de noche, y el sueño había entrado en mi cuerpo, pues así fue que abrí el ropero, cogí las ropas de dormir, me cambié y acosté rápidamente en la cama quedando dormida en un profundo sueño…
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-¿Qué quieres Julianne?- preguntó Mithias.
-Señor Mithias, debemos conversar las tradiciones- protestó Julianne.
-Que tu padre haya sido rector, no quiere decir que debamos mantenerlas-
-¿No se da cuenta? ¡Lo quiere cambiar todo!-
-Mira, yo no quiero inconvenientes contigo ya que eres la hija del ex rector, hagamos lo siguiente: Te espero mañana a las 19:00 frente al estanque de la universidad y lo conversamos mejor-
-Muy bien, hasta mañana entonces- respondió retirándose de la oficina.
Al día siguiente
19:00 PM
-Caray, este hombre es difícil de convencer, esta universidad mantiene sus tradiciones y costumbres, ¿por qué quiere cambiarlo todo? Es un demente, yo no lo permitiré, los alumnos con sus esfuerzos hicieron muchas cosas por ella, no puedo dejar que la arruine, papá no me lo perdonaría en su vida.
¡Rayos! Mithias aún no llega, esto me desespera más…-
Entre los arbustos se escondía la figura de un hombre no muy alto, corpulento y canoso, con guantes puestos en sus manos, poseía un cuchillo….
19:15 PM
-¡Lo sabía, no va a venir! Yo como una estúpida le creí-
-Julianne- dijo una voz entre los arbustos-
-¿Mithias? ¿Es usted?-
-Sí, soy yo-
-Oiga, aparezca, tengo apuros-
-Esto no tardará mucho-
El hombre salió de su escondite y rápidamente clavo el cuchillo en su pecho de forma tal, que la mujer no pudo pedir ayuda de ninguna manera, instantáneamente, su cuerpo cayó en la fuente y el hombre huyó sin dejar rastros ni huellas…
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-NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO-
El grito provenía del cuarto de Atenas, me levanté y corrí hacia su habitación preocupada, golpeé la puerta y le dije:
-¡Atenas! ¿Estas bien?-
-Mikami- me dijo entre lágrimas.
-¿Puedo pasar?-
-Entra-
Abrí la puerta y vi que estaba llorando, corrí a abrazarla y me senté a su lado, intenté calmarla pero no sirvió de mucho, estaba muy atemorizada.
-¿Qué sucedió?- le pregunté.
-Soñé algo horrible- tartamudeó.
-¿Una pesadilla?-
-¡NO! Vi como asesinaron a Julianne Mikami-
Me quedé en silencio y en shock cuando Atenas pronunció esas palabras. Mi mente quedó totalmente paralizada como si un fantasma se hubiera llevado mi alma y el cuerpo quedara vacío por dentro.
-¿Quién la asesinó?- pregunté luego de un rato largo.
-¿Te acuerdas que ayer vimos al rector?-
-Sí-
-¡Fue ese cretino!- gritó en llantos.
-¡Dios Mío!- dije sobresaltada.
No podía creer lo que mi hermana contaba. ¿El rector un asesino? Sabía que ese hombre no era un santo, eso explica por qué no me dejó tranquila cuando lo crucé entre los pasillos.
¿Y ahora? ¿Cómo le explicaremos a Taylor y Max? Por lo pronto, lo mejor era llamarlos por teléfono.
-Atenas, coge el teléfono- le ordené.
-¿Para qué?-
-Hay que llamar a Taylor-
-¿Y con eso qué? Un simple sueño no justifica nada-
-No importa, debemos informarles-
-¿Puedes llamar tu? No me siento preparada para esto-
-No te preocupes yo me encargo-
Salí de su habitación y me dirigí a la cocina tan pronto como pude, todo estaba oscuro porque era de madrugada, me choqué con algunos muebles pero llegué sana.
Busqué el teléfono para llamar pero desgraciadamente no tenía el número del jefe ¡Demonios! ¿Cómo podría comunicarme entonces? Recordé que mamá trabajaba con él, ella debía tener su número pero… ¿dónde? Para no perder tiempo, salí de la cocina y fui a su cuarto, golpeé bruscamente su puerta y grité:
-Mamá ¿Dónde tienes el número de Taylor?-
No respondió, debe estar dormida-pensé-, dejé pasar unos minutos y nuevamente volví a gritar más fuerte:
-Mamá ¿Dónde tienes el número de Taylor?-
-Lo tengo en el celular hija- respondió detrás de mí.
-¡Me asustaste mamá!- grité asustada.
-Discúlpame Mikami, no fue mi intención-
Una vez más, volví a la cocina cogí de la mesa el móvil de mamá, anoté el número y lo dizque en el teléfono…
Nadie contestaba, seguramente dormían a estas horas, inesperadamente, alguien contestó del otro lado:
-¿Hable?-
-¿Señor Taylor?-
-¿Quién habla?-
-Lamento interrumpirlo en estas horas de la noche, soy Mikami, necesito informarle a cerca de algo-
-¿Es importante?-
-Atenas… en sus sueños, vió el asesinato de Julianne-
-¿¡CÖMO!?- gritó exaltado.
-Sí, como usted oye-
-¡Bien! En media hora las veré en mi oficina junto al detective Max- respondió terminando con la llamada.
Colgué, y me dirigí a la habitación de mi hermana, la puerta, estaba entreabierta, la vi sentada acostada en su cama. Entré y le conté mi conversación con Taylor:
-En media hora, nos quiere en su oficina-
-No estoy de ánimos Mikami-
-¿Te piensas que yo sí?-
-Discúlpame, esto me afecta emocionalmente-
-Ya, vístete y vámonos. Mientras más pienses en ello, te harás más daño-
-Tienes razón-
Cerré la puerta de su cuarto y volví hacia el mío para cambiarme el atuendo.
Mi mente se bloqueó pero reaccioné cuando escuché que alguien tocó la puerta:
-¿Ya estas lista para irnos?-
-Sí- contesté abriendo la puerta.
-Mamá nos llevará a la oficina, está esperándonos afuera dentro del auto-
-Ok-
Salimos de casa y dentro del auto el ambiente estaba silencioso y a la vez tenso. Decidí no hablar para no incomodar a nadie, por eso aproveché el viaje para descansar. Pasados diez minutos más o menos me desperté, mi cabeza accidentalmente chocó contra la ventana y me desvelé, mejor dicho sirvió para decirme que habíamos llegado.
Bajamos del carro y mamá nos dijo que nos esperaría para volver juntas.
Entramos en la oficina, fue algo extraño… había mucha gente, la gran mayoría entraba y salía del ascensor, otros daban vueltas de aquí allá.
Nos acercamos al “centro de atenciones” y preguntamos a una joven:
-Disculpe… ¿la oficina del Fiscal Taylor?-
-¿Tienen alguna cita programa?-
-¿Cita?-
Atenas miró a la muchacha desconcertada y yo también. ¿Acaso para poder ver al fiscal se requiere de una cita? El mundo policial se maneja de otra manera a la que yo acostumbro, para nuestra suerte Taylor había llegado en el momento preciso.
-Por favor acompáñenme- nos pidió.
Los tres juntos, caminamos hacia el elevador, mientras comentó:
-Ya han realizado la autopsia-
-¿Hay novedades?- pregunté.
-Se han encontrado huellas digitales, pero no puede determinarse de quién- respondió decepcionado.
-¿Por qué?- preguntó Atenas.
-Parece ser que llevaba puesto guantes- explicó.
-¿Guantes?- pregunté extrañada.
-Sí- afirmó.
-¿Qué significa eso fiscal?- insistía Atenas.
-En este caso, los guantes funcionan como escudo, es decir no tuvo contacto directo con el arma- comentó- Por ahora debemos esperar, si hay noticias las mantendré al tanto.
-Atenas, ¿piensas contarle lo que viste en el sueño?- le pregunté.
-Jefe, yo vi cómo mataron a la profesora Julianne- exclamó.
-Ahora sí, cuéntame lo que viste Atenas-
-Julianne no estaba de acuerdo con la forma de actuar de Mithias (rector). Él quería cambiar toda la estructura organizativa del establecimiento, es decir, acabar con las tradiciones que ésta mantuvo a lo largo de toda su historia. Ella se opuso totalmente, no iba a permitir que un hombre como él transformara lo que su padre (de Julianne) realizó en sus tiempos como rector.
Para no seguir discutiendo, Mithias le propuso un encuentro al día siguiente para charlar sobre esto, quedaron en encontrarse a las 19:00 en el estanque, y bueno ahí la mató- explicó Atenas.
-Entiendo… me comunicaré con Max para que investiguen la casa- dijo.
-¿Ya nos podemos ir?- pregunté.
-Sí, en unas horas se realizará la ceremonia del recordatorio- contó- vuelvan a sus hogares para descansar un poco.
Nos despedimos de Taylor, y salimos de la oficina. Fuera del lugar le expresé a Atenas:
-Ya descubrirán al asesino-
Mamá con el auto, nos estaba esperando en la esquina, cruzamos la calle y nos metimos dentro marchando de regreso a nuestra casa.
-¿Cómo les fue niñas?- preguntó.
-Muy bien por suerte- contestó Atenas.
-¿Del arma se descubrió algo?-
-No por el momento, ya que tenía puesto guantes. En unas horas se realizará la ceremonia-
-Al menos podrán dormir unas horas – rió.