David: ¡LEVÁNTATE Y LUCHA, RATA COBARDE! ¿Piensas rendirte y dejar que esos Pikachus y ese Raichu sigan golpeando a tu amiga? T.T
[...]
Esther: Tralalí, tralaló, tralalí, tralaló, tralalí, tralaló, tralalí, tralaló...
David: ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Me extresa que estés cantando todo el rato esa estúpida canción sin sentido!
Esther: ¿Qué...? ¿Cómo...? T.T Me odias, sí, es eso T.T ¡No soportas escuchar mi bella voz alegrándote la mañana! ¡No te importo! A ti solo te importas tú y tus estúpidos pokémons... Ay... qué desdichada soy...
David: Has acertado, ¡te odio! No te soporto - mentí.
Esther: El sentimiento es mutuo. Tralalí, tralaló, tralalí, tralaló, tralalí, tralaló, tralalí, tralaló...
Estas paleas sin importancia indicaban que hoy también sería un día de rutina. Esther y yo discutiríamos un rato, después me insultaría, luego la perdonaría como siempre, comeríamos algo y me diría que como como una foca, me encontraría a algún pokémon salvaje al que ganaría, dormiríamos en algún sitio alejado de la mano de Dios y luego el ciclo de mi vida se volvería a repetir.
Esther: Oye subnormal, ¿qué te parece si hoy hacemos algo distinto? Te he leído la mente y veo que te aburres de hacer siempre lo mismo.
David: (Y ya llegamos a la parte en la que me insulta.) Ahm... Sí, podríamos hacer algo arriesgado y temerario, ¿qué tal si vamos a un Centro Pokémon? Estoy cansado de caminar y caminar por estas asquerosas montañas y no quiero ni imaginarme lo que nos falta para llegar a Ciudad Draco.
Esther: Tu significado de arriesgado y temerario me abruma.
David: Pretendía ser irónico.
Esther: ¡OH! ¡¡El niño subnormal y retrasado pretendía ser irónico!! Qué dominio del lengüaje el tuyo.
David: (Anda mira, es nuevo que se meta conmigo tantas veces seguidas.) Esther T.T ¿No puedes parar de insultarme aunque solo sea un día? Encima hoy es San Valentín T.T
Esther: Pero pero T.T Tú sabes que yo te quiero mucho, pero a mí manera T.T
David: Lo sé T.T Y te perdono porque te quiero tal y como eres T.T (Ahora es cuando la perdono después de haberme insultado.)
Esther: Ala ala, ya pasó. Pero entonces vamos al Centro Pokémon, ¿no?
David: Supongo, aunque solo sea por variar. Creo que a nuestros pokémons les vendrá bien un descansito...
Esther: El problema es donde encontraremos uno, genio.
En eso llevaba ella razón. Pero aún así, decidí hecharle un pequeño vistazo al libro-guía de la región Odissey, el cual llevaba en la mochila metido.
David: Montañas Draconianas... Página 118... Centro Pokémon... ¡AH! Mira, encontré uno. Aunque no me gusta nada su aspecto. Parece que se encuentra en ruinas.
Esther: Ese servirá, no creo que encontremos otro mejor por aquí. ¿Y dónde se supone que está?
David: Aquí... En las Montañas...
Esther: ¿¡Eres tonto!? ¡Eso ya lo sé! Me refiero su localización exacta.
David: Aquí...
Esther: Oh Dios, ¿por qué maldeciste a este pobre niño con un cerebro tan pequeño?
David: ¡Te estoy diciendo que está aquí! Mira un momento hacia arriba, ¿no ves que está encima de esa pequeña cuestita?
Esther: O.O ... ¡Ale! Pues sí que está aquí, jajajaja, quién lo iría a decir...
David: No estaría de mal que dijeses perdón por haberme insultado sin motivo.
Esther: ¡Eso eso! Vamos yendo ya porque si no se nos hace muy tarde. Empiezo a tener hambre...
Ejem... Bueno, subimos la pequeña cuesta sin pena ni gloria. Me parecía un poco extraño que justo hubiese un Centro Pokémon en el lugar que queríamos que lo hubiese, pero bueno, jaja, supongo que las casualidades y la suerte existen.
Era tan ruinoso como el que había aparecido en la foto de mi libro. ¿Cuántos años llevaría ya en pie este edificio? Seguro que más de cien. También se podía ver que era un edificio muy rústico, hecho con madera y nada moderno, como suelen ser los Centros Pokémons. Era pequeño, contaba con una puerta y dos ventanas azules. Era idéntico a las casitas que suelen dibujar los niños chicos.
Golpeé la puerta con delicadeza. No quería derrumbarlo.
David: Vaya, parece que no hay nadie. ¿Ni siquiera una Enfermera Joy?
Esther: David, como seas tan delicado con todas las cosas te va a costar sobrevivir en este cruel mundo. Déjame a mí... anda... Que tu fuerza de nena me extresa.
Ella lo hizo con fuerza. Con tanta que hasta tembló un poco la casa. Una voz de mujer sonó desde dentro diciendo: "¡Ya voy! ¡Ya voy!"
Al cabo de unos minutos, una viejita abrió la puerta y nos invitó a pasar. Ambos lo hicimos. La temperatura ambiente del Centro Pokémon era mucho más cálida que la del exterior. La enfermera vestía la misma ropa que el resto de Joys.
Viejita Joy: Hola niños, ¿qué queréis?
Ella se colocó detrás del mostrador.
Esther: Queríamos darle un descanso a nuestros pokémons, ¿cree que podría atenderlos durante un rato?
David: (¿Por qué se muestra tan educada con los desconocidos y a mí en cambio me trata como si fuese basura? T.T) También nos gustaría comer algo.
Esther: Foca - susurró. - Mmm... Sí, unos sandwiches estarían bien.
Viejita Joy: ¡EH! Esperen muchachos, que ya voy vieja. ¿Podrían sacar de sus respectivas pokéballs a sus pokémons? Le diré a mi aprendiz de enfermera que les dé un buen masaje.
David: ¡Un masaje! Seguro que eso les gusta a mis pokémons. ¡Salid todos! - saqué las cinco pokéballs de mi mochila y de ellas salieron Dratini, Heracross, Cindaquil, Sneasel y Espeon. Los cinco me saludaron.
Esther: ¡Squirtle, Torchic y Volbeat! ¡Disfrutad de un buen masaje!
Ella hizo lo mismo que yo. Con tanto pokémon la sala se había convertido en un pequeño espacio.
Viejita Joy: Venga pequeñitos, ¡seguidme que os llevaré a un lugar maravilloso en el que os darán un buen masaje!
Qué provocativo... Ejm... Los 8 pokémons la siguieron y entraron con ella en una sala.
Viejita Joy: ¡Ah! Antes de que me olvide. Podéis salir a fuera si queréis, enseguida os llevaré unos Sandwiches.
Los dos nos pusimos de acuerdo en que lo mejor sería salir, pero lo hicimos por la puerta del otro lado. Ésta nos llevó a un espacio abierto con unas cuantas mesas de campo. Seguro serían para que los entrenadores comiesen. Decidimos en elegir una que se encontraba al fondo a la derecha.
Esther: Lalala, lololo, lelelele, lulululu...
David: Esta cancioncita me gusta más que la otra, aunque sea más de niña retrasada.
Esther: ¿Qué has querido decir con eso?
David: Nada, mi señora, simplemente era una broma.
Esther: Así me gusta, que respetes a tus amos ¬¬
???: ¡PIKA PIKA PIKA PIKA!
Esther: ¿¡Qué!? ¿Has empezado a hacer ruidos raros para compeitr conmigo? ¡Nunca conseguirás ganarme! Pun pun, pin pin, pon pon, pan pan, pen pen...
David: Yo no he sido ¬¬
Esther: ¿A no...?
???: ¡PIKA PIKA PIKA PIKA!
David: No... ¿Lo has oído?
Esther: Sí... ¿Qué es pika pika pika pika? Jajaja, es rídiculo.
El ruido raro se seguía escuchando. Cada se notaba más cercano.
Esther y yo continuamos caminando hacia la mesa en la que nos queríamos sentar para comer, cuando percibimos la presencia de una pequeña ratita amarilla. La rata también nos vio a nosotros y se nos acercó corriendo.
Esther: Dios, qué cosa tan fea. Quítala de mi vista ahora mismo.
David: No es fea T.T solo es una ratita incomprendida como yo T.T Algún día ambos seremos unos cisnes bellos y preciosos u.ú Pero... ejem... ¿y tú quien eres? - le pregunté.
Esther: Es un Pikachu -_- Ya vimos uno hace mucho tiempo, creo...
David: ¡AH! ¡Es verdad! Vaya... Un Pikachu. ¿Será salvaje?
Pikachu: ¡PIKA PIKA PIKA PIKA!
El Pikachu comenzó a saltar. Me di cuenta de que detrás de él se encontraba una pequeña tablita de surf de color rosa.
Esther: Venga, pasa de él y vámonos a comer. Tengo hambre.
David: Eres un ser sin alma, pobre pokémon... Se ve muy agitado. ¿Qué te pasa, pequeñín?
Con uno de sus pequeños dedos me señaló a una zona.
David: Sí, ahí es donde está la mesa en la que nos vamos a sentar para comer. ¿Qué le pasa?
Pikachu: ¡PIKACHU! -.-
Ahora señaló hacia la misma zona pero saltando.
David: ...
Pikachu: ¡PIKACHU PIKACHU PIKA!
Siguió saltando y señalando.
Esther: Déjalo Pikachu, pero es que este niño es tonto. A ver... hazme a mí las señas que seguro que me entero.
... Y el pokémon volvió a hacer lo mismo.
Esther: Vale, estás señalando a la mesa pero en ella no hay nada. También estás saltando así que eso indica que tiene que estar por encima... Pero tampoco hay nada. Entonces tan solo queda la posibilidad de que se encuentre detrás de la mesa, ¿he acertado?
David: Ah...
Pikachu levantó su dedo pulgar en modo de "SÍ".
David: Qué lista eres, Esther. De mayor quiero ser como tú T.T
Esther: No digas chistes de los Simpson, asqueroso copión. Pero... gracias.
Pikachu: ¡Pika!
Esther: ¿Eh?
Pikachu: ¡Pikaaaa!
David: ¿Quieres que te sigamos? ¿Para qué? o.O
Pikachu: ¡PIII!!
Nos agarró ambos de las piernas y nos indicó que lo siguiésemos. El detalle de que no soltase su tabla de surf me hacía gracia. Tuvimos que correr para poder seguir su ritmo... Mira que era rápida esa rata. Llegamos a la mesa en la que teníamos pensado comer, pero no nos sentamos, sino que nos colocamos del otro lado. Ahí había más Pikachus, tres para ser exactos, y un gran Raichu. Parece que estaban discutiendo. El pokémon al que nosotros seguíamos cogió a otro Pikachu y se unió a la disputa. Al cabo de un segundo todo se había reducido a gritos. "Rai!!! Pi!!! Chu!!! Ku!!!!" Básicamente, eran esos.
David: Pikachu, ¿qué pasa aquí?
Pikachu me explicó a base de millones de signos que el Raichu y otros dos Pikachus estaban atacando a otra Pikachu que resultó ser hembra y amiga del Pikachu al que yo seguía.
Esther: Cuántos Pikachus T.T
David: ¡Tenemos que ayudarla! Llamemos a la viejita Joy, ¡ella los ayudará!
Pero el de la tablita de surf me detuvo.
David: ¿No quieres que llame a Joy? ¿Entonces que quieres que hagamos?
El pokémon señaló a sus manos y comenzó a dar puñetazos y patadas al aire.
David: ¿Quieres luchar?
Esther: *comienza a tararear música de suspenso*
Pikachu: ¡Pika pika pi! - asintió.
David: ¿Quieres luchar conmigo?
Pikachu: ¡Pika pika pi! - asintió.
Esther: *comienza a tararear música de terror*
David: ¡Cállate y anímame!
Esther: Ay, no veas cuanto lo siento. Pero es que me dejé mi traje de animadora dentro del Centro Pokémon... así que solo me queda la opción de criticarte y despistarte para que pierdas u.ú
Finjí no haber escuchado nada.
David: Pikachu, ¡acércate! Tenemos que hacer un plan... mmm... Son muchos pokémons, así que será mejor que te enfrentes a ellos por turnos. ¡Ya lo tengo!
Pikachu: ...
David: ¡Ejem! ¡Escuchadme todos! - dije refiriéndome a todos los pokémons - ¡Nos encontramos aquí para luchar por la Pikachu hembra! ¡Por un lado tenemos a Pikachu de la tabla de surf!
Esther: *grita*
David: ... ¡Y por el otro a los dos Pikachus y Raichu con caras de malos!
Esther: *grita*
David: ¬¬ ¿Se puede saber por qué gritas?
Esther: Para darle más emoción...
David: ... El caso... ¡Los dos bandos lucharán para conseguir a la bella Pikachu hembra! ¡Si el Pikachu de la tabla de surf gana en combate, él la rescatará! Pero, en cambio, si ganan los malvados... ¡La Pikachu hembra podrá ser maltratada por ellos!
Pikachu hembra: T.T
David: Buen trato, ¿a que sí?
Los pokémons malvados asintieron con una sonrisa malévola en su cara.
Esther: Perderás. ¿No ves que son muchos pokémons contra uno solo? Deberíamos ir a por nuestros pokémons a la casa...
David: No, no hay tiempo. Esa Pikachu está en peligro y tenemos que salvarla.
Esther: Oh... Has madurado O.O
David: Esto es algo serio ¬¬
Esther: Huy sí, 4 ratas amarillas luchan entre sí para salvar a otra rata amarilla, mira tú que seriedad.
David: Ehm... Compañero Pikachu, ¿por cuál quieres empezar?
El Pikachu que lucharía conmigo señaló a los otros dos. Decidió que quería luchar primero contra los dos Pikachu y después centrarse en el Raichu, que era el que parecía más fuerte.
David: ¡OKei! Cuanto antes acabemos con esto antes podré tomar mi sandwich.
Pikachu: -_-! Pika u.u
Esther: Ther ther u.u
David: Oye... Hay un pequeño problema, ¿qué ataques conoces? O.o
Pikachu: Booon... booon... SU! SU! ZzzZzz... PIKACHU!
David: Ejem... claro... Vale, no te entendí nada, pero será mejor que empiece a decir ataques que se me vengan a la cabeza.
Esther: ¿Pero por qué no usas tu pokédex para saberlos?
David: La dejé en el Centro Pokémon... Así que no me queda más opción que intentar adivinarlos.
Los otros dos pokémons miraban nuestra conversación con expectación y aburrimiento. Y la Pikachu a la que íbamos a salvar, estaba atrapada al lado del gran Raichu.
David: ¡Venga! ¡Usa Rayo!
Pikachu: Pi ._.
David: ¿No sabes usar Rayo? Mmm... ¡Pues usa Trueno!
Pikachu: Abf... ._.
David: ¿Tampoco? T.T ¿Qué clase de pokémon eléctrico eres? T.T
Mientras yo me rompía la cabeza para intentar averigüarlos, los otros dos Pikachus no se quedarón atrás y comenzaron a atacar. Ambos realizaron Ataque Rápido para golpear con mucha agilidad a mi compañero.
Pikachu: T.T
David: ¿Estás bien? T.T
Pikachu: Pi...
Pikachu me mostró su tabla de surf. En ese momento recordé que no se había separado de ella en todo el rato.
David: Pero no... es imposible. ¿Cómo vas a saber el movimiento que estoy pensando?
Pikachu: ¡Pi pi!
David: Vale... pues venga... ¡Surf!
Pikachu: ¡CHU!
Cargó una enorme bola azul que disparó hacia los dos enemigos. El campo se había convertido en una especie de mar, así que Pikachu se subió a su tabla de surf y comenzó a surfear por las olas. En ese momento entendí por qué la llevaba y nunca se separaba de ella.
Los malos quedaron flotando encima de la poca masa de agua. El agua era buena conductora de la electricidad, así que el pequeño océano se había cargado con ese poder.
David: Ehm... ¿Esto es bueno?
No, no lo era. A los Pikachus enemigos no se les ocurrió otra cosa que usar ambos el movimiento Rayo. Y como el agua es conductora de la electricidad... Fulminaron a mi nuevo amigo. La potencia de éste movimiento se multiplicó produciendo una explosión cuando ambos impactaron contra el cuerpo del Pikachu al que supuestamente estaba ayudando. Cuando el humo se disipó vi como su cuerpo estaba inconsciente en el suelo.
David: ... ¿Pikachu?
Esther: Está muy mal.
David: No, ¿ha muerto? T.T
Esther: Idiota -_- No, pero dudo que pueda seguir luchando... No se mueve.
David: Pikachu, ¡levántate!
Pikachu: zzzZzzZzz...
David: ¡LEVÁNTATE Y LUCHA, RATA COBARDE! ¿Piensas rendirte y dejar que esos Pikachus y ese Raichu sigan golpeando a tu amiga? T.T
Pikachu: zzZzzZzz...
Esther: Espera... No está inconsciente, ¡está dormido!
David: Qué, ¿dormido? ¿Está usando Descanso? O.o
Pikachu se levantó sin previo aviso. Tenía sus ojos cerrados y caminaba como un zombi. Pero de repente, comenzó a correr, aunque con los ojos cerrados, hacia esos dos que lo habían dañado tanto. Su cuerpo brillaba y se iluminaba más con cada paso que daba. Corría a la velocidad de la luz. Era tan rápido que cuando me quise dar cuenta ya había conseguido dejar a los otros dos Pikachus tumbados en el suelo. Éstos sí que se habían quedado inconscientes.
Esther: ¿Qué ha pasado...?
David: Que este Pikachu es muy listo. Usó Descanso para recuperarse cuando esos dos Rayos impactaron con él, y después, realizó Sonámbulo para poder atacar. Y por suerte... le salió Placaje Eléctrico. ¡Son esos los movimientos que conoce! Surf, Descanso, Sonámbulo y Placaje eléctrico. Conociéndolos seguro que venceremos a ese Raichu y podremos salvar a la pobre hembra. Verdad, Pikachu, ¡vamos a ganar!
Pikachu: ZzzzzZzzz...
David: Ah, ok, aún sigues dormido -.-
El Raichu entró en escena. Apartó de un golpe a sus compañeros que ya se estaban levantando indicando que ahora le tocaba combatir a él.

V/S

La evolución de Pikachu fue el primero en atacar, pues era el más rápido. Cargó un Trueno con sus orejas y se lo disparó al dormido de mi compañero. Gracias a la sacudida eléctrica, éste volvió a la normalidad. Ya no está dormido.
David: ¡Bien! Esto sí que es suerte... ¡Aprovechémosla! No es aconsejable que usemos Surf de nuevo porque si no podrías salir mal parado... Así que no nos queda otra que golpear a base de Placajes Eléctricos. ¡Adelante!
Repitió lo mismo de antes. Comenzó a correr, su cuerpo empezó a brillar y cuando me quise dar cuenta el Raichu enemigo ya estaba tumbado en el suelo, aunque no debilitado del todo. Éste comenzó a contraatacar. Rápidamente se escondió debajo de la tierra, estaba usando el movimiento Excavar.
David: Mmm... Vale, el agua es conductora de la velocidad, pero no de la tierra... Espero que esto funcione. Pikachu, usa tu Surf más poderoso y llena todo esto de agua, tengo la sensación de que así podremos evitar el Excavar de Raichu.
Se subió a su tablita rosa y se subió a una ola gigante que había invocado. Como era lógico, el ataque falló ya que la otra rata se encontraba bajo tierra; pero eso no evitó que el terreno se cubriese de agua y se volviese húmedo. Cuando Raichu salío le fue imposible realizar el movimiento que había estado preparando. La masa acuosa era la suficiente para poder evitar que el Excavar alcanzase a Pikachu y que lo golpease.
David: ¡Funcionó! Y ahora que Raichu tiene que esperar un turno para poder atacar... ¿Qué tal si aprovechamos la ventaja del agua para doblarle la potencia a tu Placaje Eléctrico?
Pikachu: ¡Pika!
Aún encima de la tabla de surf se lanzó hacia el desconcertado Raichu a una gran velocidad. Saltó de la tabla minutos antes de impactar con el pokémon, cuando estaba cubierto de electricidad, para que el agua quedase electrocutada y el daño fuese mayor. Raichu quedó inconsciente al igual que lo habían quedado antes los Pikachus. El terreno volvió a la normalidad.
David: Bien, ¡lo conseguiste, Pikachu!
Éste me ignoró y salió corriendo hacia la Pikachu hembra malherida. Esther y yo nos acercamos a ellos, teníamos que llevarla corriendo al Centro Pokémon si no queríamos que sus heridas empeorasen.
Esther: ¿A qué esperas para cogerla? No puede caminar en este estado -.-
David: T.T Pero me da cosa, ¿qué pasa si se me cae?
Esther: ¿Y por qué se te iba a caer?
David: Igual me pongo nervioso u.ú ¿Y por qué no la llevas tú?
Esther: ¿Me ves a mí con cara de querer coger a una rata en brazos?
David: No, si la coges tú seguro que la tiras y la pateas T.T Porque tú eres un ser desalmado T.T
Esther: Para ti sí... Pero venga, anda, cógela, no seas crío.
David: ¡OH! Perdone usted.
Cogí como pude a la Pikachu y la sujeté con cuidado. Su amigo se agarraba de mi pierna tímidamente.
Cuando llegamos al Centro Pokémon abrimos la puerta. La viejita Joy nos vio y rápidamente se excusó.
Viejita Joy: ¡Sóis vosotros! Perdonad que no vaya todavía, pero he tenido un pequeño problemita... Tu Sneasel se resiste a que le dé un masaje.
David: Oh, vaya... Pero eso ahora no importa. Mire, ¿podría curar a esta Pikachu? Está muy débil porque otros pokémons la estaban golpeando. Es urgente... No sabemos cuánto tiempo lleva en este estado.
Le di la Pikachu a la señora. Ella la cogió con cuidado y se fue a la máquina de recuperación.
Viejita Joy: No te preocupes, tan solo son heridas superficiales. No tardará más de 5 minutos en curarse... Aunque tendrá que estar en reposo un tiempo. ¿Es salvaje?
David: Eh... esto... No lo sabemos. Pero este Pikachu con la tabla de surf nos guió hasta ella, tal vez pertenezcan a la misma familia.
De repente, una chica guapa y desesperada abrió la puerta de la casa. Su vestimenta era rosa, al igual que su pelo. Dejaba bien claro que ése color es su favorito.
Chica provocativa: Hola guapetones
Esther: ...
Chica provocativa: Estoy desesperada T.T
David: Oh, ¿qué te pasa?, ¿por qué lloras? T.T
Chica provocativa: 
Ay... Es que he perdido a mi súper bonita Pikachu. ¿La habéis visto?
David: ¿Pikachu has dicho? ¿Una Pikachu hembra?
Chica provocativa: Ay... ¿eres tonto? Si he dicho bonita Pikachu es que es hembra.
Esther: Oye guapa ¬¬ A este solo lo insulto yo, entérate.
Chica provocativa: Ay, osea, lo siento, quiero decir, que estoy súper triste T.T Y ya no sé lo que digo T.T Pero es que he perdido a mi súper bonita Pikachu. ¿La habéis visto?
Esther: ... ¿Pero eso no lo acabas de decir? O.o
Chica provocativa: Ya, osea, estoy súper preocupada T.T
David: Señora Joy... ¿Puede venir? Necesito que traiga a esa Pikachu un momentito.
Viejita Joy: Sí, ¡ya voy! Pikachu ya está totalmente curada. Solo necesita un poco de reposo.
La enfermera trajo a la pokémon. En cuanto la chica la vio, la cogió en brazos y la abrazó.
Viejita Joy: No creo que eso le siente muy bien ahora, aún está cansada.
Chica provocativa: Cállate T.T
David: ¿Es tu Pikachu? ¡Me alegro de que la hayas encontrado!
Esther: (Pues yo no me alegro nada...)
Chica provocativa: Anda, ¡y yo! ¿Dónde estaba?
David: Unos pokémons la estaban maltratando...
Chica provocativa: ¿Y tú la has salvao?
David: No exactamente... Fue este Pikachu, sobretodo - señalé al pokémon que todavía seguía pegado a mi pierna.
Chica provocativa: ¡Tú la has salvado! Mira mira, te voy a recompensar con un besito
La chica me besó en la mejilla. Fue algo rápido e insulso. El fuerte olor de su colonia me daba ganas de vomitar.
Chica provocativa: Bueno, ya está todo. ¡Muchas gracias por haberla salvado! Nos vamos.
David: Adiós, cuidate.
Esther: (Que te den)
La muchacha se fue y Esther y yo salimos por la puerta trasera y volvimos a caminar hacia la mesa. Tenía tanta hambre que me estaba comenzando a marear.
David: Oye Esther, te he notado un poco distante...
Esther: ¿A sí? Pues no sé...
David: ¿No estarás celosa? Jijiji.
Esther: Ay, cállate. No es eso, es que esa tía me caía fatal. Era una chula de mier...
Pikachu: Pika, pikachu
Esther: Cállate tú también ¬¬
David: ¿Eh? ¡Pikachu! Creí que ya te habías ido...
Pikachu: Pika u.u
David: ¿Quieres venir con nosotros a vivir bonitas aventuras en el colorio mundo de Yupi? T.T
Pikachu: ...
David: Que si quieres unirte a nuestro equipo u.u
Pikachu: Pika...
David: No te he entendido, pero supongo que sí quieres... Si no ya te habrías ido. Vale, ya te atraparé después de comer, ahora tengo demasiada hambre para hacerlo -_-
Esther: Asqueroso y maldito perezoso. Eres más vago que una ballena.
David: Has vuelto, ya eres la Esther que yo conozco ^w^
Esther: Te he dicho que no me pasaba nada, solo que esa niña era tonta perdida y me caía mal -.-
David: Ya ya...
Después de todo, hoy no había sido un día tan rutinario como había imaginado. Tal vez se debiese a que hoy era catorce de febrero.