Clímax - Capítulo 4
Evaluación:
EDITADO, así es, editado para su cómoda lectura, entre los únicos cambios, digo mas destacados, está la aplicación de "Enter" entre párrafo y párrafo.
Spoiler
Puntos a evaluar:
1. El tema del fic y su trama – 12/15
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 17/25
3. La madurez del fic – 5/10
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 16/20
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) – 0/5
Puntaje total: 50/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic apto para su publicación.
1. El tema del fic y su trama – 12/15
2. La gramática, ortografía y estructura de la escritura – 17/25
3. La madurez del fic – 5/10
4. El desarrollo del fic, es decir, la forma de expresar del autor – 16/20
5. Apoyo visual (Si es que lo tiene, es decir, opcional) – 0/5
Puntaje total: 50/70 (Siendo 40 el mínimo)
Conclusión: Fan Fic apto para su publicación.
EDITADO, así es, editado para su cómoda lectura, entre los únicos cambios, digo mas destacados, está la aplicación de "Enter" entre párrafo y párrafo.
Capítulo 1
“La chica de los ojos naranja"
Spoiler
En una extraña habitación rodeada por completo de almohadas blancas había una chica con cabello castaño bastante largo, de unos 20 años, tez blanca, de altura mediana, de unos extraños ojos naranja y con un cuerpo… bueno no podría describirlo, era hermosa y con medidas perfectas, estaba en una camisa de fuerza, totalmente atada con cadenas a una camilla, y un bozal, si de esos para que los perros no muerdan. Su cara reflejaba la tristeza, soledad y sufrimiento que padecía la chica. Ese día un hombre entró a la habitación, comenzó a acercarse lentamente a ella, la joven pensaba lo peor, se le veía desesperada… pensaba que la iba a golpear, violar o tal vez incluso a matar, pero su sorpresa fue que… la liberó, aunque solo de las cadenas y la camisa. Después de eso aquel hombre se alejó de dejando caer un bolígrafo, y sin decir palabra alguna se retiró dejando bien cerrada la puerta.
Ella, confundida al principio, pensó ¿Por qué? ¿Por qué me ha liberado ahora? Las respuestas a eso tardarían en saberse. Pero mientras, la joven estaba relativamente libre. Pensaba que debía hacer algo para intentar escapar. Se acerco a la puerta y al tocarla recibió una fuerte descarga eléctrica, tal y como rata de laboratorio, no se acerco mas a lo que le causaba dolor. Ella ni siquiera recordaba cómo había llegado hasta ahí, solo tenía unos pocos recuerdos de su niñez, que prefería no recordar por lo dolorosos que fueron.
-¿Por qué no los escribo? Quizá así pueda recordar lo demás –Dijo para si con una cara dudosa.-
¿Pero en donde pensó ella que podría escribir? No había mas que 4 paredes acolchonadas a su alrededor, y peor aun ¿con qué lo escribiría? No había nada mas cerca de ella, solo se veía… el bolígrafo tirado cerca de la puerta electrificada, bueno… podría utilizar aquel bolígrafo, que su liberador había dejado caer, para escribir sobre las paredes acolchonadas. Mientras yo pensaba en esto, la joven ya había comenzado a escribir sobre las paredes blancas de su acolchonada prisión. Sobre estas decía lo siguiente:
-“Todo comenzó cuando nací, según decían mis padres no era una chica normal, ya que, además de nacer con unos extraños ojos naranjas, después de mi nacimiento una lluvia calmada pero inesperada se dejó caer. Lo cual era extraño, porque, justo antes era un día totalmente soleado y hermoso. Al principio no le prestaron importancia, después creyeron que era mera coincidencia, pero cada vez era mas evidente que era la culpable era yo, ya que en los momentos en los que me calmaba el clima volvía a la normalidad.
Pasaron unas semanas de mi nacimiento y por lo regular me la pasaba llorando y gritando como cualquier bebe, lo que era igual a lluvia con rayos y todo. El resto de la gente no se había dado cuenta aún de tal cambio, ya que estaban acostumbrados a cambios repentinos de clima por… el calentamiento global y esas cosas, pero después de un tiempo el mal clima se les hizo extremo, y raro que solo se mantuviera así en esa ciudad.
Al ver que todos buscaban un culpable mis padres decidieron esconderme del mundo exterior, aunque en realidad… no se porque lo hicieron, ya que era imposible que alguien descubriera que era yo la causa de esto ¿cierto? bueno... solo esta pared sabe lo que pienso... y no puede ni responderme
Al año muchas personas ya planeaban irse de la ciudad, muchas se fueron, pero la mayoría permaneció por falta de recursos económicos. Mientras, yo, como cualquier bebe, lloraba mucho, pero yo lloraba más de lo común pues me tenían escondida en un sótano, que aunque tenía juguetes, no tenía la atención de mis padres que es lo que toda niña quiere, ellos solo trabajan y además me tenían miedo. Yo, a esa edad no comprendía mucho, y seguro pensaba que no me querían, que yo era una hija no deseada, no planeada que era lo peor, aunque a esa edad mis emociones supongo que deben ser simples, solo tristeza y felicidad.
A la edad de 3 años, seguía pasando esto y era cada vez peor… Esta era la edad en la cual, como niña normal, debería de haber entrado a una escuela, pero mis padres me encerraron en el sótano por temor a que alguien descubriera que yo era la culpable, pero eso no mejoraba nada, pues a mí, como a una niña normal, me asustaba la oscuridad y el estar sola.
A los 3 años y medio… recuerdo que no hacía mas que estar sentada o acostada y llorar. Pese a que tenia muchos juguetes, aunque viejos y abandonados anteriormente en el sótano, a mi alrededor, no me ponía a jugar como una niña normal…pensándolo bien, ¿cómo hacerlo? si era una niña rara con poderes extraños, que lastiman gente… eso era lo que pensaba en este entonces.
A los 4 años todo igual, no, mejor dicho peor, hace un año que debería haber entrado al jardín de niños pero mis padres seguían con la idea de que alguien podría descubrirme, así que no podía ni ver aquellas cosas que decían que causaba. No pasó mucho tiempo hasta que quise jugar con esos juguetes, pensé ¿qué remedio mas me quedaba que entretenerme con eso y olvidarme un rato de todo? pero… no funciono, es más los ojos de los osos de peluche y muñecas me daban miedo, pensaba que me miraban todo el tiempo.
A los 4 y medio años, comí mi primera barra de chocolate (si, lo sé, algo tarde), pero mi madre no me quería mucho… Aquel día… tuve un sentimiento de extrema felicidad. El día en vez de ponerse lluvioso, como sucedía casi todo el tiempo… sí, siempre me la pasaba triste, era una cadena interminable, pues al ver como mis padres se arrepentían de que yo hubiera nacido, y la gente que sufría por tan mal clima, me ponía aun mas triste, era todo un ciclo… Pero bueno, como decía… ese día se puso totalmente soleado, mas soleado que nunca. Por un tiempo las personas que aun quedaban en la ciudad creyeron que al fin habían acabado tan malos acontecimientos. Al igual que el resto de la gente, mis padres se sintieron aliviados y creyeron que al fin podría ir a una escuela como todos los demás, siempre y cuando tuviera a la mano una buena barra de chocolate.
Después de mucho pensarlo mis padres se decidieron a enviarme al colegio. Yo estaba muy emocionada y feliz, naturalmente, por fin podría salir de ese terrible y espantoso lugar, que mis padres llamaban “mi habitación”.
Y el día ha llegado, las 7 de la mañana y yo felizmente desperté, esperando con muchas ganas de ir a la escuela. Al salir de mi casa me sentí muy aliviada, pues, por fin podría ver aquella bola gigante de fuego a la que llamamos sol. De camino a la escuela pude disfrutar del hermoso paisaje que incluía aquellas pelusas blancas a las que les decimos nubes, y unas hermosas criaturas volando que denominamos aves, animales andar, y gente caminar. Se podrán imaginar mi emoción, mi alegría, mi felici”…
En ese instante entró un hombre de apariencia extraña, se veía muy serio y amargado.
¡¿Qué es lo que haces?! –Gritó el hombre muy enojado.
Nn… nada –dijo la pobre chica completamente aterrada.
¡¡¿Cómo que nada?! –Gritó aún mas enojado.
La chica quedó inmóvil, el miedo la había paralizado, no podía hacer otra cosa que esperar lo que dijera aquel hombre.
Bueno, en fin… haz lo que quieras, igual nunca saldrás de aquí. Todos esos garabatos no son mas que una manera de recordarte aquello por lo que has pasado. –Dijo con una sonrisa burlona dibujada en su amargado rostro…
Ella, confundida al principio, pensó ¿Por qué? ¿Por qué me ha liberado ahora? Las respuestas a eso tardarían en saberse. Pero mientras, la joven estaba relativamente libre. Pensaba que debía hacer algo para intentar escapar. Se acerco a la puerta y al tocarla recibió una fuerte descarga eléctrica, tal y como rata de laboratorio, no se acerco mas a lo que le causaba dolor. Ella ni siquiera recordaba cómo había llegado hasta ahí, solo tenía unos pocos recuerdos de su niñez, que prefería no recordar por lo dolorosos que fueron.
-¿Por qué no los escribo? Quizá así pueda recordar lo demás –Dijo para si con una cara dudosa.-
¿Pero en donde pensó ella que podría escribir? No había mas que 4 paredes acolchonadas a su alrededor, y peor aun ¿con qué lo escribiría? No había nada mas cerca de ella, solo se veía… el bolígrafo tirado cerca de la puerta electrificada, bueno… podría utilizar aquel bolígrafo, que su liberador había dejado caer, para escribir sobre las paredes acolchonadas. Mientras yo pensaba en esto, la joven ya había comenzado a escribir sobre las paredes blancas de su acolchonada prisión. Sobre estas decía lo siguiente:
-“Todo comenzó cuando nací, según decían mis padres no era una chica normal, ya que, además de nacer con unos extraños ojos naranjas, después de mi nacimiento una lluvia calmada pero inesperada se dejó caer. Lo cual era extraño, porque, justo antes era un día totalmente soleado y hermoso. Al principio no le prestaron importancia, después creyeron que era mera coincidencia, pero cada vez era mas evidente que era la culpable era yo, ya que en los momentos en los que me calmaba el clima volvía a la normalidad.
Pasaron unas semanas de mi nacimiento y por lo regular me la pasaba llorando y gritando como cualquier bebe, lo que era igual a lluvia con rayos y todo. El resto de la gente no se había dado cuenta aún de tal cambio, ya que estaban acostumbrados a cambios repentinos de clima por… el calentamiento global y esas cosas, pero después de un tiempo el mal clima se les hizo extremo, y raro que solo se mantuviera así en esa ciudad.
Al ver que todos buscaban un culpable mis padres decidieron esconderme del mundo exterior, aunque en realidad… no se porque lo hicieron, ya que era imposible que alguien descubriera que era yo la causa de esto ¿cierto? bueno... solo esta pared sabe lo que pienso... y no puede ni responderme
Al año muchas personas ya planeaban irse de la ciudad, muchas se fueron, pero la mayoría permaneció por falta de recursos económicos. Mientras, yo, como cualquier bebe, lloraba mucho, pero yo lloraba más de lo común pues me tenían escondida en un sótano, que aunque tenía juguetes, no tenía la atención de mis padres que es lo que toda niña quiere, ellos solo trabajan y además me tenían miedo. Yo, a esa edad no comprendía mucho, y seguro pensaba que no me querían, que yo era una hija no deseada, no planeada que era lo peor, aunque a esa edad mis emociones supongo que deben ser simples, solo tristeza y felicidad.
A la edad de 3 años, seguía pasando esto y era cada vez peor… Esta era la edad en la cual, como niña normal, debería de haber entrado a una escuela, pero mis padres me encerraron en el sótano por temor a que alguien descubriera que yo era la culpable, pero eso no mejoraba nada, pues a mí, como a una niña normal, me asustaba la oscuridad y el estar sola.
A los 3 años y medio… recuerdo que no hacía mas que estar sentada o acostada y llorar. Pese a que tenia muchos juguetes, aunque viejos y abandonados anteriormente en el sótano, a mi alrededor, no me ponía a jugar como una niña normal…pensándolo bien, ¿cómo hacerlo? si era una niña rara con poderes extraños, que lastiman gente… eso era lo que pensaba en este entonces.
A los 4 años todo igual, no, mejor dicho peor, hace un año que debería haber entrado al jardín de niños pero mis padres seguían con la idea de que alguien podría descubrirme, así que no podía ni ver aquellas cosas que decían que causaba. No pasó mucho tiempo hasta que quise jugar con esos juguetes, pensé ¿qué remedio mas me quedaba que entretenerme con eso y olvidarme un rato de todo? pero… no funciono, es más los ojos de los osos de peluche y muñecas me daban miedo, pensaba que me miraban todo el tiempo.
A los 4 y medio años, comí mi primera barra de chocolate (si, lo sé, algo tarde), pero mi madre no me quería mucho… Aquel día… tuve un sentimiento de extrema felicidad. El día en vez de ponerse lluvioso, como sucedía casi todo el tiempo… sí, siempre me la pasaba triste, era una cadena interminable, pues al ver como mis padres se arrepentían de que yo hubiera nacido, y la gente que sufría por tan mal clima, me ponía aun mas triste, era todo un ciclo… Pero bueno, como decía… ese día se puso totalmente soleado, mas soleado que nunca. Por un tiempo las personas que aun quedaban en la ciudad creyeron que al fin habían acabado tan malos acontecimientos. Al igual que el resto de la gente, mis padres se sintieron aliviados y creyeron que al fin podría ir a una escuela como todos los demás, siempre y cuando tuviera a la mano una buena barra de chocolate.
Después de mucho pensarlo mis padres se decidieron a enviarme al colegio. Yo estaba muy emocionada y feliz, naturalmente, por fin podría salir de ese terrible y espantoso lugar, que mis padres llamaban “mi habitación”.
Y el día ha llegado, las 7 de la mañana y yo felizmente desperté, esperando con muchas ganas de ir a la escuela. Al salir de mi casa me sentí muy aliviada, pues, por fin podría ver aquella bola gigante de fuego a la que llamamos sol. De camino a la escuela pude disfrutar del hermoso paisaje que incluía aquellas pelusas blancas a las que les decimos nubes, y unas hermosas criaturas volando que denominamos aves, animales andar, y gente caminar. Se podrán imaginar mi emoción, mi alegría, mi felici”…
En ese instante entró un hombre de apariencia extraña, se veía muy serio y amargado.
¡¿Qué es lo que haces?! –Gritó el hombre muy enojado.
Nn… nada –dijo la pobre chica completamente aterrada.
¡¡¿Cómo que nada?! –Gritó aún mas enojado.
La chica quedó inmóvil, el miedo la había paralizado, no podía hacer otra cosa que esperar lo que dijera aquel hombre.
Bueno, en fin… haz lo que quieras, igual nunca saldrás de aquí. Todos esos garabatos no son mas que una manera de recordarte aquello por lo que has pasado. –Dijo con una sonrisa burlona dibujada en su amargado rostro…
















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XD





)bye bye.